jueves, 16 de junio de 2011

Experiencia o acumulación de fracasos

Muchas veces encontramos con empresas o profesionales que señalan con letras grandes los años de experiencia en su especialidad, sin embargo son pocas las veces que nos preguntamos ¿qué significa realmente esa experiencia? o ¿que los hace tan exitosos?. de manera concreta podríamos decir que su éxito y su experiencia no son otra cosa que la suma de sus fracasos ponderados.

Tomando en consideración la historia de grandes personajes nos damos cuenta de cómo llegaron al éxito de sus proyectos después de haber potenciado la experiencia de sus fracasos.

Veamos el caso de Thomas Alva Edison, a quién le atribuyen el invento de la lámpara incandescente, en virtud que él presentó el 21 de octubre de 1879 una lámpara práctica y viable, que lució durante 48 horas ininterrumpidas, sin embargo esto es un error, pues el invento fue primeramente desarrollado por Humphry Davy y perfeccionado por Warren de la Rue. El 27 de enero de 1880 le fue concedida a Edison la patente, con el número 223.898. Otros inventores también habían desarrollado modelos que funcionaban en laboratorio, incluyendo a Joseph Swan, Henry Woodward, Mathew Evans, James Bowman Lindsay, William Sawyer y Humphry Davy.

Cabe recordar que el alemán, Heinrich Goebel ya había registrado su propia bombilla incandescente en 1855, mucho antes por tanto que Thomas A. Edison. Tiempo después, pero siempre antes que a Edison, el 11 de julio de 1874 se le concedió al ingeniero ruso Alexander Lodygin la patente nº1619 por una bombilla incandescente. El inventor ruso utilizó un filamento de carbono.

Entonces ¿cual es el mérito de Edison? El saber como tomar toda la experiencia de los demás y la suya propia para hacer un producto comercial, un producto que pudiera fabricar en serie, y que además se convirtió en el primer objeto de consumo víctima de la obsolescencia programada, cuando acordaron reducir su vida útil de 2500 a 1000 horas, para aumentar su consumo masivo.

¿Cómo lo hizo? después de cientos de "fracasos" que le permitieron entender cual era la manera incorrecta de hacer una bombilla, descartando y aprendiendo de esos errores, sin abandonar su sueño, si dejar de visualizar su objetivo empresarial, y finalmente logrando el sueño.

NO importa cuantas veces te caes o fracasas, lo que importa es cuantas veces te levantas; es como cuando aprendemos a caminar, son muchas caídas, muchas rodillas raspadas, muchas manos que nos levantan y también personas que nos enseñaron a caminar y al final, aprendimos a caminar, a correr, a saltar, de tal forma que ya no pensamos primero en dar un paso, luego otro, y ni siquiera pensamos en guardar el equilibrio, sólo automatizamos nuestra forma de caminar.

Una empresa pasa por etapas similares, primero caemos, nos raspamos, pero cuando acudimos a "la mano" que nos ayuda a caminar, vamos adquiriendo experiencia y con eso logramos acercarnos a nuestro objetivo.

Déjate ayudar y aprovecha tus fracasos, justo esos, son los que te llevarán al éxito...

JL. Raúl Jordán Saavedra
Consultor empresarial